ARGUMENTOS PROGRESISTAS N.º 55, enero-febrero 2024

LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD

La creciente agresividad del PP en la campaña de Puertollano | MiCiudadReal.es

Los gobiernos municipales y autonómicos del Partido Popular y Vox, surgidos de las elecciones del pasado 28-M, han desplegado unas políticas de recortes de derechos y libertades, suprimiendo medidas contra el cambio climático, eliminando el apoyo institucional al colectivo LGTBI+, desprotegiendo a las mujeres amenazadas de violencia machista, criminalizando a la inmigración o reduciendo servicios públicos esenciales como la sanidad o la educación. Recortes que anticipan lo que podría suceder si ambas formaciones se hacen con el gobierno de España.

En nuestra historia reciente, el Partido Popular (Conservador) -—mucho más en el caso de VOX— nunca ha realizado una autocrítica del pasado autoritario de nuestro país. Al contrario, si bien franquistas reconocidos como Manuel Fraga, estuvieron presentes en la elaboración de la Constitución Española de 1978, cuidaron de que ésta fuera considerada como una “isla histórica”, aislada de nuestros antecedentes democráticos desde 1812. De ahí su rechazo a aceptar las Leyes de Memoria Histórica y de Memoria Democrática a modo de “negacionismo democrático” con serias dificultades para construir una democracia plena.

Por otra parte, recientemente se publican informes en los que se destaca que un 40% de la información que circula por las RR.SS. es falsa; o, como informa el Foro Económico Mundial de Davos, los “bulos” son considerados como uno de los actuales mayores riesgos a nivel global. El negacionismo climático, el terraplanismo o el antifeminismo, entre otros, se desarrollan sin control en medio de esta “selva” que son las RR.SS.; de modo que el 80% de los ciudadanos y ciudadanas españoles, según el Eurobarómetro, consideran las noticias falsas como un problema para la democracia. Sin duda, la manipulación de la opinión pública pretende obtener oscuros objetivos personales, políticos o económicos.

Esta dinámica de crispación, falsedades y odio al diferente, se viene agravando. En efecto, a partir de Trump, Bolsonaro, Orban, Abascal, Milei… la política (y la vida pública) se desarrolla a partir de hipérboles o insultos, descalificaciones y mentiras. Desde el populismo de las derechas extremas, se promueve una “guerra cultural” contra las ideas y proyectos de progreso, de “negacionismo”, fake news…, alentadas con rencor desde las RR.SS. La izquierda tiene un reto: poner en valor los derechos de ciudadanía, de la ciencia, la apuesta por la tolerancia, la diversidad y la solidaridad, de manera decidida, pedagógica y ”militante”. Nos va en ello la democracia: la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Es constatable que muchos colectivos humanos valoran de manera muy intensa la libertad. La Izquierda debe tenerlo en cuenta; ahora bien, eso no puede llevar a menospreciar otros valores que son medulares en el progreso de la Humanidad, como son la igualdad y la fraternidad.

Por ello es necesario mostrar cómo se incluye la libertad en un sistema de objetivos más completo, de manera que se perciba la reciprocidad de la libertad y la igualdad, y asimismo los sacrificios que a menudo exige el ideal de conseguir la mayor justicia social para todos y para todas.

Vivimos en un momento histórico peculiar, de fuerzas muy diversas funcionando en equilibrio precario. El espacio político de la izquierda, turbulento como siempre, no es una excepción. A la vez la comunidad internacional constata cómo las herramientas de paz construidas tras los horrores del s. XX fracasan para detener el horror en el s. XXI. Hay un hilo que conecta el genocidio en curso con nuestra cotidianidad. Y una fuerza extremadamente destructiva que puede acabar con el equilibrio personal y social.

Solo la fraternidad puede volver a “rearmarnos” moralmente. Para ello, desde ARGUMENTOS PROGRESISTAS, consideramos que es necesario trabajar por un nuevo “contrato social”, universal, por una convivencia en paz con democracia y justicia social entre personas y territorios vs. el odio, la crispación, el negacionismo y los populismos.

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