ARGUMENTOS PROGRESISTAS N.º 62, junio-agosto 2025

¿ESPAÑA HACIA EL ABISMO?

Antonio García Santesmases (Catedrático de Filosofía Política de la UNED)

En la batalla cultural que se da en España, se observan diferentes grados de radicalización en las derechas. Por ejemplo, a continuación se presenta el caso de un documento que critica a los gobiernos del PSOE por rendirse a los nacionalismos periféricos, así como reivindicar la memoria histórica y combatir las costumbres cristianas. Hay otros sectores de la derecha que criticarían sobre todo lo segundo, y otros diferirían en puntos distintos. El elemento quizá más importante de la ideología de la Derecha es el nacionalismo españolista, y también puede ser el más peligroso, porque tiende a estimular los nacionalismos periféricos

Es un hábito –perversamente adquirido y persistente en el tiempo– reducir el debate político a una polarización visceral acerca de las cualidades y los defectos de los líderes políticos. Se llega así a considerar que, para acabar con una trayectoria política, lo esencial es concentrar todas las críticas en la personalidad del gobernante hasta convencer a la opinión pública de la necesidad ineludible del cambio; y remachar una y otra vez en que, desaparecido el líder maléfico, todos los problemas se resolverán inmediatamente.

Frente a esta reducción de la batalla política al combate por el liderazgo, existen grupos, fundaciones, movimientos, que consideran que esto no es suficiente; que no basta con acabar con un líder para afrontar los problemas de una nación, los males de un Estado o las carencias de una civilización. Estos grupos piensan que es imprescindible ir al fondo de las cuestiones para diagnosticar los errores y poder ser capaces de proponer un proyecto sólido que permita mirar hacia adelante con optimismo.

Todo esto es lo que encontrará el lector en el reciente documento de la Fundación Neos, España al borde del abismo[1] . Es un documento de extraordinario interés que merece ser leído, analizado con cuidado y discutido; estamos ante la puesta de largo, después de muchos debates y discusiones, del primer gran documento que intenta aunar a los electores del PP y de Vox, de cara a articular un proyecto de entendimiento entre las derechas; un proyecto de cara no sólo a competir en las próximas elecciones, sino a fundamentar la batalla cultural que necesita nuestro país sino quiere desaparecer.

I- EL INICIO DE NUESTROS MALES

Para los redactores del documento, es vano pensar que los problemas de España se pueden resolver acabando con el actual Presidente del gobierno. El problema no es Pedro Sánchez. Pedro Sánchez es únicamente el corolario inevitable de un proyecto de ruptura de la España constitucional que comenzó con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Es en ese momento, hace ya más de veinte años, cuando se decide pactar con ERC y con ETA; para propiciar el fin de la banda terrorista, la aprobación del estatuto de Cataluña y la ley de memoria histórica.

Los acontecimientos referidos son analizados como momentos decisivos en la configuración de un proyecto que ha permitido realizar el proyecto por el que ETA venía apostando: buscar la erosión del proyecto democrático español, hasta acabar con la monarquía parlamentaria y propiciar una república confederal que permita mantener transitoriamente la unidad de la nación. El objetivo último será posibilitar la creación de Estados independientes en Cataluña y en el País Vasco, y el fin de la nación española tal como la hemos conocido.

Para conseguir estos objetivos es imprescindible denigrar el modelo de la transición política caracterizándolo como un Estado no democrático, y propiciar una lectura del pasado que permita estigmatizar a España como nación. De ahí la importancia de la memoria histórica que reproduce, a juicio de los autores del documento, todos los males del resentimiento y de la venganza, imponiendo una visión totalitaria y excluyente de la historia de España. Tratando, eso sí, de recuperar un pasado republicano idealizado e inexistente y de denigrar el proyecto de concordia que significó la ejemplar transición española.

II- NO DEJARSE ENREDAR POR LOS PROBLEMAS INTERNACIONALES

El documento avisa una y otra vez del peligro de enmascarar los auténticos problemas españoles con consideraciones acerca de lo que ocurre en Gaza o en Ucrania, de lo que significa Trump o del reto que implica el poder de China. Los redactores insisten una y otra vez en que estos problemas relevantes no pueden hacernos olvidar del problema auténtico; el problema es la supervivencia de España como nación que está ante un riesgo existencial y ante el peligro de vivir un nuevo 98, no sólo por el poder de los nacionalismos periféricos, sino también por el peligro de lo que pueda ocurrir en Ceuta y Melilla. Al igual que, a principios del siglo veinte, aparecieron los nacionalismos vasco y catalán y España se embarcó en conflictos bélicos con Marruecos, los autores del documento no descartan un escenario en el que los movimientos secesionistas vayan unidos a una política marroquí que plantee la soberanía sobre Ceuta y Melilla. Un país que no es capaz de defender la unidad de su nación, difícilmente será capaz de defender la soberanía de ciudades enclavadas geográficamente en el continente africano. Éste es el panorama desolador que se nos anuncia.

III- UNA CRISIS DE PRINCIPIOS MORALES

Este proceso de erosión del Estado español y de abatimiento de la nación sólo ha sido posible porque los nacionalismos periféricos han contado con el apoyo de la izquierda desde la época de Zapatero. Es la izquierda la que ha dado alas a estos nacionalismos y ha coincidido con ellos en políticas que a su vez ponen en cuestión los valores religiosos y los principios cristianos con políticas sobre la eutanasia, el aborto, el matrimonio de personas del mismo sexo y las reivindicaciones de los movimientos LGTB que ponen en cuestión a la familia, a la religión y a la moral.

Este clima de deslealtad por parte de los nacionalismos y de complicidad por parte de la izquierda, hace que se pueda ser todo menos optimistas. España está abocada a la desaparición, tiene un riesgo cierto de desaparecer, y no vale mirar para otro lado, minusvalorar los problemas o fiarlo todo a una gestión administrativa que no toque las fibras morales y los principios constitucionales que están puestos en cuestión.

Este proceso que se inicia con Zapatero y continua con Sánchez no se logró revertir en la época de Rajoy, que no fue capaz de dar la batalla cultural que España necesitaba. De ahí la reacción de antiguos miembros del partido popular que se vieron forzados a crear una fuerza política que permitiera defender los valores de la derecha consecuente. Más allá de las fórmulas organizativas, lo importante es comprender que el pacto de la izquierda con los nacionalismos y con la izquierda alternativa hace imperativo el acuerdo entre las distintas fuerzas de la derecha y de la extrema derecha para revertir la situación e impedir la hecatombe. España puede revertir el proceso si es capaz de mirar de cara a los problemas y ofrecer un proyecto alternativo.

Hasta aquí el resumen de los contenidos más relevantes del documento. Documento que el lector interesado puede encontrar en la red. Un documento que no es muy distinto a lo que muchos colaboradores de El Debate, de Vox Populi, de Libertad digital o de The objective proclaman continuamente.

IV- LA RESPUESTA DE LA(S) IZQUIERDA(S)

Considero que el documento de la fundación NEOS suscita pocos apoyos en relación al final de ETA y obtiene bastantes en relación a la memoria histórica.

Pienso que son muy pocos los españoles que consideran que ETA ha acabado por triunfar y que hoy estamos asistiendo a la consolidación y al éxito de su proyecto. Más bien ocurre lo contrario, el acuerdo entre el PNV y el PSE permite un diálogo entre diferentes y un acuerdo entre fuerzas de distinto signo, que ha permitido pasar página a aquellos momentos de horror y de violencia. No creo que una novela como PATRIA de Fernando Aramburu hubiera tenido tanto éxito si el proyecto de ETA hubiera triunfado.

Sí pienso que ha tenido más éxito la derecha en combatir las políticas de memoria. Sigue habiendo por un lado un gran desconocimiento sobre el pasado republicano, y por otro hemos asistido a un resurgir de planteamientos de legitimación del golpe militar de julio del 36 que eran impensables al inicio de la transición. Lo que hoy escuchamos a Abascal era propio de políticos con muy escaso apoyo popular, como Blas Piñar.

Donde se produce la novedad, se cifra en el miedo de la derecha conservadora a marcar una línea de demarcación clara con la ultraderecha. Saben que solos no consiguen la mayoría absoluta y que es imprescindible contar con el apoyo de las fuerzas de ultraderecha. De ahí la necesidad de documentos como el que estamos analizando.

Un apoyo entre fuerzas que encuentra su mayor dificultad en compaginar las posiciones liberales sobre la muerte digna, el matrimonio homosexual o el aborto, con las posiciones integristas que respira el documento en este punto. Y aquí es donde esta propuesta encalla. Uno puede ser neoliberal en lo económico y no ser neoconservador en lo moral, como le pasaba a Vargas Llosa, y, a la contra, puede ser neoconservador en lo moral y no ser neoliberal en lo económico, como le ocurría a Ratzinger.

Todo esto ha provocado que para las derechas sea de vital importancia seguir insistiendo en que el centro del problema es otro; las discrepancias en cuestiones de moral deben pasar a un segundo plano y centrarse en lo importante: la ruptura es irreversible y España sufre un riesgo existencial como nación. Es un argumento que ha tenido fuerza y ha calado en muchos votantes progresistas, con el apoyo inequívoco de antiguos líderes socialistas que se han sumado al diagnóstico.

De nuevo aquí nos encontramos con el mismo problema que vemos en el País vasco. Son una gran mayoría los ciudadanos que no ven el triunfo de ETA por ningún lado, y que no entienden cómo se puede decir que el independentismo avanza con un gobierno en Cataluña como el de Salvador Illa.

Ello no parece importar a los autores del documento, para los que la izquierda se ha plegado a los principios y a la estrategia de los nacionalismos, llegando incluso a afirmar que los independentistas no necesitan aspirar a un Estado propio porque el Estado ha desaparecido en estas comunidades.

Para los que aspiramos a una España plurinacional, el esfuerzo por pasar página a los horrores de ETA y por olvidar la polarización provocada por el proceso independentista catalán, debe mucho a la resistencia de los socialistas vascos y a la capacidad de aguante de los socialistas catalanes. Gracias a su esfuerzo hoy podemos pensar que estos problemas están encauzados. Son pocos los que les hacen este reconocimiento pero, a mi juicio, es imprescindible.

Encauzados no quiere decir resueltos para siempre; de ahí la importancia de no perder el hilo del relato. Es bien cierto que el nacionalismo español conservador vislumbra un futuro de ruptura; es bien cierto también que muchos independentistas esperan el momento de volver a poner encima de la mesa la apuesta por un Estado propio, rompiendo con España.

Frente a estos dos nacionalismos, las izquierdas no pueden ni deben cejar en su esfuerzo intelectual y moral por poner reivindicar los valores del republicanismo, del laicismo y del federalismo. Lo que más ayuda y alimenta a los que quieren la secesión es que confunden España con la monarquía borbónica, con el confesionalismo católico y con el unitarismo centralista. En este punto es imprescindible aceptar que estamos ante un debate cultural de grandes dimensiones, un debate en el que todo está abierto porque la propia situación europea lo está. De ahí la necesidad de conectar nuestros problemas con lo que está ocurriendo en la escena internacional. Es aquí donde todavía se encuentra el gran hándicap para las derechas.

El miedo a Trump y a Milei, a Orban y a Le Pen, a Abascal y a Meloni está ahí. Es tarea de las izquierdas conseguir que la advertencia del peligro no genere la parálisis, sino que implique un llamamiento a la movilización, a la resistencia y a la esperanza. Solo así conseguiremos que ni España ni Europa sucumban al abismo.

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  1. Fundación Neos. Grupo de trabajo España nación “España en el abismo. La ruptura de España se hace realidad”. Madrid, 2025.

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