ARGUMENTOS PROGRESISTAS N.º 63, septiembre-noviembre 2025

LONGEVIDAD ACTIVA Y CALIDAD DE VIDA

María José Pereda (Doctora en Medicina, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Magister en Bioética)

En el último siglo la esperanza de vida de los españoles se ha duplicado. Uno de los factores principales ha sido la implantación de un sistema de salud pública universal que brinda una atención continuada, basado en la atención primaria, con un fomento de la prevención y el control de las enfermedades crónicas. Además, ha contribuido a que los años de vida ganados lo sean cada vez con mayor calidad. Ahora bien, es necesario actuar también en facetas como la actividad física y mental, la dieta, relaciones comunitarias, pequeños servicios hacia otros, y junto a todo ello una actitud de aprovechamiento de la vida

La implantación del estado de bienestar en el siglo XX, la opción por unos servicios públicos universales y de calidad, ha tenido una repercusión importante en la salud de la población, cuyo resultado más notable ha sido el incremento de la esperanza de vida, duplicándose en cien años, pasando en España de 40 años en 1920 a 83 en 2023, según datos del Instituto nacional de Estadística[1]. La esperanza de vida es el indicador más utilizado para analizar las condiciones de salud y el nivel de desarrollo de un país.

La mejora de las condiciones de vida, alimentación, condiciones laborales, acceso a la vivienda y sobre todo un sistema de salud pública universal, que brinda una atención continuada, basado en la atención primaria, con un fomento de la prevención y el control de las enfermedades crónicas, ha logrado que los años de vida ganados lo sean cada vez con mayor calidad de vida.

Los servicios de atención primaria se basan no solo en la atención de las enfermedades agudas, sino fundamentalmente en la prevención y en el control de las enfermedades crónicas. Desde su implantación en España en el año 1984, su actividad se realizaba a través de los programas de salud con una importante incidencia en la educación sanitaria y la actividad comunitaria, que han contribuido por ejemplo, a la disminución de las enfermedades cardiovasculares.

Todos estos factores han influido en las condiciones en las que llegan la mayoría de las personas a los 65 años, con plenas capacidades para gestionar su proyecto de vida.

POBLACIÓN MÁS LONGEVA Y MÁS ACTIVA

Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, a un mayor riesgo de enfermedad y, en última instancia, a la muerte. Estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad en años de una persona es más bien relativa. La diversidad que se aprecia en la vejez no es una cuestión de azar. Más allá de los cambios biológicos, el envejecimiento suele estar asociado a otras transiciones vitales, como la jubilación, el traslado a viviendas más apropiadas y el fallecimiento de amigos y parejas.

Actualmente la población española mayor de 65 años supone el 20% de la población, siendo un 3% mayor de 85 años, frente a un 18% de los menores de 15 años. En el año 2022, según los datos del INE de 2024, había en España 16.902 (13.919 mujeres y 2.983 hombres) mayores de 100 años, lo que nos lleva a ser uno de los países más longevos detrás de Japón.

Las dependencias municipales, instalaciones deportivas, actividades culturales y viajes están llenas de personas mayores de 65 años, actividades todas ellas englobadas en el llamado “envejecimiento activo”. Además, las tareas añadidas de cuidados de las parejas, nietos y nietas que realizan la mayoría de los abuelos y abuelas en esa ocupación y encargo de la familia que tiene esa generación, son manifestaciones de ese envejecimiento activo.

FACTORES QUE INFLUYEN EN EL ENVEJECIMIENTO CON CALIDAD

Aunque algunas de las variaciones respecto a la longevidad están relacionadas con la genética, lo que parece que no hay ninguna duda es que una dieta adecuada con fruta, verduras, granos integrales y ausencia de alimentos procesados, una actividad física mantenida y adaptada y unas relaciones en la comunidad, pueden ayudar a tener un envejecimiento más saludable, retardando y acortando el periodo de mayor dependencia y cuidados.

El ejercicio físico contribuye a nuestro bienestar, tanto físico como psicológico, con la liberación de las endorfinas, que son las sustancias químicas del bienestar, al que hay que sumar el efecto de las relaciones que establecemos si lo hacemos en grupo.

Independientemente de las dudas que a veces se han generado respecto a los factores de han ayudado a la longevidad en los ciudadanos de las llamadas zonas azules, uno de los factores que más importancia ha demostrado han sido precisamente los lazos sociales que están establecidos en estas comunidades lo que Susan Pinker ha denominado el “Efecto Aldea”[2].

Un grupo de personas comiendo en una mesa

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

El efecto aldea no solo alarga la vida, sino que hace que la persona quiera vivir más, ya que como ella comenta, “la comunidad no son la suma de carreteras, escuelas y centros comerciales, sino la suma de sus relaciones”.

SOLEDAD

La soledad es ese sentimiento de no tener relaciones estrechas, pero sobre todo ese sentimiento de no importar, de no sentirte amado en la forma más pura y generosa del amor, y no únicamente del estado físico de estar solo.

En España, según el INE, el 16% de las personas mayores de 65 años sufren soledad. Esta cifra es preocupante, ya que la soledad ocasiona mayor probabilidad de mala salud, deterioro cognitivo, depresión, peor control de enfermedades crónicas, mayor riesgo de mortalidad y mayor sobrecarga de los servicios sanitarios con incremento de las visitas médicas y los reingresos hospitalarios. Por el contrario, el contacto intimo es protector (cognitiva y físicamente)[3].

Las comunidades son fundamentalmente la suma de las relaciones entre sus miembros. Incluso en situaciones de desastre la llave para la supervivencia es precisamente las relaciones establecidas con los amigos y vecinos[4].

No se trata de vivir rodeado de gente, lo que realmente beneficia es sentirte parte de esa red que se teje con los componentes de la comunidad, plasmado en actividades, cuidados, aportaciones y ayudas con un sentido de pertenencia y creación del grupo estableciendo relaciones cercanas.

Hay experiencias en nuestro entorno donde, a través de abordar la soledad no deseada, se van estableciendo relaciones de grupo que transcienden la reunión semanal y pasan a los cuidados, a las llamadas telefónicas a la preocupación por la otra persona ya que el grupo facilita compañía, información y sobre todo fomenta la sensación de importar y de ser parte del grupo dando un sentido de pertenencia y disfrute a la vida formando parte de las llamadas “Ciudades Compasivas” donde desde el sentir con la otra persona se establecen relaciones de cercanía y aleja la sensación de soledad no deseada[5].

 

SERVICIO A LA COMUNIDAD

Tras una vida laboral, la nueva etapa de la jubilación puede generar un vacío, y conviene plantearse cómo llenarlo para no tener la sensación de estar fuera de la sociedad.

La jubilación es una etapa excelente para revertir a la comunidad un servicio sin grandes responsabilidades, con tiempo disponible y sin las presiones del entorno laboral. Llegar a la etapa de la longevidad en las condiciones de salud y potencialidad que actualmente se llega, es un desperdicio de talento el no aportar a la comunidad los conocimientos adquiridos en el desempeño laboral y que se puede aportar de forma voluntaria.

Es esencial participar en eventos culturales, deportivos, asociaciones, colaborar con los vecinos, establecer y participar en redes de la comunidad, acompañar a las personas cercanas que se sienten solas, porque en este compartir, el primer beneficiado es quien comparte, y como decía Séneca “Hay que ser sabiamente egoístas”, realizando aquellas actividades que nos benefician y nos hacen sentirnos felices en relación con las otras personas, aunque para conocer hay que buscar y para ello se precisa actitud.

ACTITUD

Imprescindible en este paseo por la vida es la actitud, ayudando el tener un sentimiento de agradecimiento a la vida, a las personas. Hay estudios que han demostrado que el ser agradecidos, no es solo cosa de los bien nacidos, sino que las personas que habitualmente se sienten agradecidas (por la familia, los nietos, la comida, la salud…) son más amables y se sienten con mejor salud. Dedicar tiempo a revisar las emociones, las dificultades en la vida y los desafíos puede ayudar a aliviar el dolor y sentirse mejor[6].

 

FAMILIA

Actualmente la composición de las familias ha cambiado, ya no son tan extensas donde las personas mayores vivían en las misma ciudad o comunidad de los hijos e incluso en la misma casa, asumiendo las mismas tareas que habían realizado y recibiendo los cuidados necesarios.

Actualmente las familias son más pequeñas, los hijos suelen estar lejos, así como los nietos si los hay. Esto dificulta el mantenimiento de las relaciones afectivas en un momento vital donde las necesidades materiales suelen estar cubiertas y lo que se precisa es la cobertura de las necesidades afectivas.

Una vez más la actitud ayudará a la adaptación a través de la aceptación de las limitaciones del proceso de envejecimiento. Se debe mantener la autonomía, sobre todo de decisión, respetando los tiempos y las decisiones del resto de la familia.

Una de las preocupaciones en esta etapa es la transcendencia, qué dejo tras mi paso por la vida, y esta oportunidad de transcendencia nos la ofrecen los nietos a través de revivir con ellos nuestras vivencias de niños, nuestra historia relatada. Comunicar es una forma de transcender. Seguir teniendo un propósito en la vida nos anima a realizar determinadas actividades, las cuales se vuelven hábitos, y esos hábitos nos va conformando una forma de ser y de estar en la vida, ayudándonos a mantener los vínculos con nuestra comunidad, contribuyendo a formar una sociedad más solidaria, cercana y, sobre todo, más humana, donde ninguna persona se sienta excluida.

El aumento de la cantidad y calidad de vida depende de múltiples factores, tanto a nivel social como familiar y personal. El disfrute y trascendencia de nuestra vida están estrechamente relacionadas con nuestra sociedad, nuestra salud, nuestras relaciones sociales y nuestra actitud.

 


  1. https://www.fbbva.es/wp-content/uploads/2017/05/dat/DT_2006_11.pdf

  2. Pinker S. El Efecto Aldea. Cómo el contacto cara a cara te hará más saludable, feliz e inteligente. Editorial Funambulista 2022.

    https://www.enriquemartinezlozano.com/para-ser-felices-tal-ben-shahar/

  3. Palma-Ayllón E., Escarabajal-Arrieta D., Efectos de la soledad en la salud de las personas mayores. Gerokomos vol.32 no.1 Barcelona mar. 2021

  4. The Key to disaster survival? Friends and Neighbors (National Public Radio 2011)

  5. https://www.euskadi.eus/gobierno-vasco/-/proyecto/getxo-zurekin

  6. https://www.enriquemartinezlozano.com/para-ser-felices-tal-ben-shahar/

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