
En este número de Argumentos Progresistas hemos creído oportuno hablar de sexo y género, y asomarnos al neolenguaje que esconde el transgenerismo que infiltra e invade nuestro día a día, analizando el asunto desde su concepción filosófica inicial, comentando el pensamiento que sustenta el movimiento queer, siguiendo por los problemas que conlleva la sustitución en todos los ámbitos del sexo por el género. Asistimos a una imposición que no permite ningún tipo de cuestionamiento por parte de voces críticas con esta nueva visión, que son obligadas a callar a golpe de decretazo. Se ve como un “problema entre feministas”; sin embargo, se alzan voces contra el borrado de las mujeres. Vamos a exponer sus argumentos.
Desde finales del siglo pasado asistimos a la paulatina sustitución del concepto de sexo biológico por la identidad de género. El sexo biológico se está volviendo irrelevante, lo cual hace imposible o dinamita las políticas públicas para combatir la desigualdad entre hombres y mujeres… ¿Se trata de un cambio sustancial o moda pasajera?
La ideología transgenerista, máxima expresión del mito de la libre elección neoliberal, pretende hacernos creer que somos tan libres que incluso podemos escoger el sexo de nuestro cuerpo a voluntad, y ha penetrado también en las instituciones educativas. Repasamos la visión desde la coeducación y ofreceremos cifras reales y actualizadas sobre la implantación de los protocolos transgeneristas en las escuelas en nuestro país.
El mercado lucha por legalizar la posibilidad de comerciar con personas, de alquilar mujeres para gestar y así comprar el producto de esta gestación por terceros. Inventa un neolenguaje y pide legislar de acuerdo con las normas de mercado, aunque la transacción implica a ambas partes de manera muy desigual. Detrás emerge un negocio internacional con pingües beneficios económicos. Factible, sí, pero ¿es éticamente aceptable?
Aunque en las últimas décadas el papel de la mujer en el mercado laboral ha evolucionado enormemente, las conquistas laborales no han sido suficientes y las mujeres siguen padeciendo peores condiciones (mayor desempleo y temporalidad, menores salarios, jornadas parciales por el cuidado de personas dependientes…), y existe un techo de cristal que sigue impidiendo una presencia mayoritaria en la toma de decisiones empresariales
Para finalizar, hacemos un repaso por la agenda feminista pendiente ¿Dónde quedan los planteamientos feministas clásicos hoy en día? la agenda feminista retrocede con la elección individual del sexo, en un intento de silenciarla y con la colonización activa de hombres de los espacios de las mujeres, deporte, maternidad, espacios íntimos… todo por la diversidad.
Si de lo que se trata es de resignificar las palabras ser humano, hagámoslo, pero parece de justicia que tras tres mil años de historia en que las mujeres no han tenido voz, esta vez al menos se cuente con su participación.