


Para que la igualdad de derechos entre hombres y mujeres sea efectiva, es necesario reconocer la situación real de muchas mujeres; por ejemplo, la dedicación de muchas madres hacia sus hijos. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid se han cerrado escuelas infantiles públicas; lo cual ha provocado que 10.000 niños se han quedado sin plaza. En cambio, el gobierno madrileño ha anunciado que subvencionará a las familias que tengan empleada de hogar. Eso pone de manifiesto la propensión del PP a acentuar la desigualdad social, en vez de reducirla. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que no hace nada por ayudar a las empleadas de hogar mismas
El 28 de mayo la señora Ayuso revalidó la presidencia de la Comunidad de Madrid, un resultado que si para Más Madrid certificó que somos la única alternativa a este Gobierno y que nuestros resultados mejoran cada vez que nos enfrentamos a unas elecciones, en términos progresistas es un resultado que pone de relieve que en Madrid nos vamos a topar otros cuatro años más con políticas regresivas. El Partido Popular volverá a poner en el centro políticas destinadas a favorecer al 1% de la población, y además, se olvidará, una vez más, de la perspectiva de género.
La señora Ayuso se vanagloria de ser una presidenta que no es feminista. Dice con orgullo que no necesita ser feminista para ser presidenta, y alardea en los discursos públicos de que no va a permitir que el feminismo venga a decirle cómo tiene que hacer las cosas. Por desgracia, el Partido Popular se olvida –o quizás nunca supo– que el feminismo no viene a decirle a nadie cómo tiene que hacer las cosas; viene a dar condiciones de justicia, igualdad y libertad para que las mujeres podamos hacer nuestras vidas en igualdad de condiciones que los hombres. Para que hombres y mujeres podamos ser ciudadanos y ciudadanas libres.
El machismo no se autolimita, si no se interviene activamente; la desigualdad se expande. Gobiernos sin políticas feministas hacen que las mujeres tengamos menos derechos, cobremos menos salario o se sigan ejerciendo violencias sobre nuestros cuerpos.
Así lo hemos podido comprobar cuando hemos sabido que, debido al cierre progresivo que ha llevado a cabo el Gobierno del PP de las escuelas infantiles públicas, en la actualidad más de 10.000 niños y niñas se han quedado sin plaza. Esto implica que las familias que no tengan plaza en la pública tienen dos opciones: o llevar a su hijo o hija a una escuela infantil privada, o que uno de los dos progenitores reduzca la jornada laboral para poder hacerse cargo del cuidado de su hijo o hija. Hoy en día, una escuela infantil te cuesta en torno a los 500 euros por hijo o hija. Si tienes un par, tu renta tiene que ser muy alta para poder pagar 1.000 euros del salario solamente en el gasto de la escuela infantil, por lo que es más rentable para las familias que una de las dos personas reduzca la jornada laboral o pida excedencia. Según recoge la última estadística de Prestaciones de nacimiento y excedencias del Ministerio de Seguridad Social, 10.300 mujeres han abandonado su puesto de trabajo para cuidar de sus hijos e hijas, frente a los 1.869 hombres que lo han hecho. Por lo que eliminar las escuelas infantiles públicas y, por lo tanto, gratuitas, además de disparar la brecha de clase, dispara, como vemos, la brecha de género.
Una presidenta y un Gobierno con perspectiva feminista sabría que para que las mujeres podamos desarrollar nuestra carrera profesional en igualdad de condiciones que los hombres, son necesarias medidas de conciliación, entre las que se encuentran las escuelas infantiles.
Otro ejemplo es el anuncio del cheque canguro. El Partido Popular anuncia que dará subvenciones a las familias que tengan empleadas del hogar en sus hogares. Las rentas de las familias que pueden solicitar este cheque son muy altas, por lo que la primera y más inmediata crítica ha sido que las familias más ricas van a poder acceder a esta ayuda. Que Ayuso va a gobernar en favor de los ricos es algo que ya sabemos, pero es que además gobierna en contra de las mujeres.
El problema que tenemos con las empleadas del hogar en la Comunidad de Madrid, es que 50.000 empleadas del hogar no están dadas de alta en la seguridad social por sus empleadores. Tampoco, pese a las demandas de las trabajadoras y las iniciativas de Más Madrid, se ha incorporado a estas trabajadoras al sistema de atención a la dependencia, ni se ha puesto en marcha una estrategia contra la violencia machista específica para las trabajadoras del hogar.
Por lo que un Gobierno con perspectiva de género, se preocuparía, además de que las familias con rentas más altas tengan ayudas para el cuidado, en garantizar los derechos de las empleadas del hogar, que son en su mayoría mujeres, con medidas que pongan en marcha la creación de una línea de ayudas directas a las trabajadoras que se encuentren en situación de desempleo, facilitarles el acceso a certificados de profesionalidad de atención socio-sanitaria a personas dependientes en domicilios e instituciones sociales y, por supuesto, a establecer estimaciones anuales del valor económico producido por el trabajo doméstico y de cuidado de niños, niñas y personas mayores o dependientes.
Al contrario de lo que cree la señora presidenta, hace falta ser feminista para poder ser una buena presidenta, porque sin esa perspectiva te vas dejando fuera a la mitad de la población en cuanto a derechos se refiere. Por eso, la Comunidad de Madrid tiene una brecha salarial del 25%, que está muy por encima de la media europea; es una de las Comunidades que menos invierte en la erradicación de las violencias machistas; no tiene medidas relacionadas con la conciliación y es la única Comunidad de toda España que no tiene una Ley de Igualdad que garantice que todas las políticas del Gobierno tengan perspectiva de género.
La buena noticia es que el movimiento feminista en Madrid sigue fuerte, con la brújula puesta en defender los derechos conquistados y ampliar todos los derechos que nos quedan a las mujeres por conquistar. Además, en Más Madrid estamos absolutamente comprometidas con este camino; sabemos que no es posible hacer política para las mayorías dejándonos la igualdad a un lado, dejándonos a las mujeres sin derechos y no haciendo políticas con perspectiva de género. Por ello, desde Más Madrid nos dejaremos la piel estos 4 años de oposición para que el feminismo no dé un paso atrás, porque como dijo Emily Dickinson “ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos de pie”. El feminismo nos ha puesto de pie a todas las mujeres; hemos descubierto que somos gigantes, y ninguna presidenta que no crea en el feminismo nos va a sentar.