ARGUMENTOS PROGRESISTAS N.º 54, noviembre-diciembre 2023

MADRILEÑOS CONTRA EL MUNDO

  • Alberto Oliver Gómez de la Vega
  • Ingeniero Industrial
  • Diputado de Más Madrid

En las últimas décadas, el Madrid del PP se ha levantado sobre dos pilares: contra el resto de España y, sobre todo, contra gran parte de los propios madrileños. Quienes gobiernan alardean del supuesto éxito del modelo neoliberal, que sin embargo deja en el camino a la inmensa mayoría de la población e impide el correcto desarrollo de otras regiones del estado

La economía de Madrid ha superado a la de otras regiones españolas en las últimas décadas, convirtiéndose en la región con el mayor valor añadido. Este éxito económico ha reforzado una visión neoliberal que se asocia cada vez más con el nacionalismo español. Esta visión promueve una España centralizada y uniforme, que contrasta con la diversidad y pluralidad del país. En este contexto, desde Madrid se hace cada vez más difícil imaginar una perspectiva diferente a la de Madrid.

Y este no es solo un problema ideológico, sino también económico. El crecimiento de Madrid se ha podido conformar gracias a distintos factores que podrían haber dado lugar a un crecimiento virtuoso de una España plural. Sin embargo, los contornos de Madrid son más parecidos a un horizonte de sucesos que a un simple límite territorial. En vez de aprovechar, fomentar e impulsar a toda España, Madrid transita hacia una suerte neoliberalismo-españolizante-extractivo que vacía el resto del país.

Y mientras Madrid vacía España, se va construyendo un relato donde Madrid es la única que puede salvar a nuestro país. Madrid aspira a ser España dentro de España. El resto no sabemos muy bien qué son.

Para entender la dinámica perversa de la Comunidad de Madrid y cómo afecta al resto del estado, es necesario abordar al menos tres aspectos: la capitalidad, la fiscalidad y su posición geoestratégica.

La capitalidad, a pesar de los esfuerzos de los gobiernos populares de la región por negar su impacto, es un elemento central de la miopía madrileña. Quienes niegan su importancia lo hacen generalmente aludiendo a las economías de escala, donde la concentración de habitantes basta por sí misma para dinamizar la economía.

Sin embargo, la presencia del 30% de todos los funcionarios estatales en la región o la gran cantidad de contratos públicos adjudicados a empresas madrileñas, desmienten el mito del Madrid que nació en un garaje desafiando el status-quo. De acuerdo con el informe llevado a cabo por el IVIE (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas), el 64,4% del volumen económico de licitaciones públicas del Sector Público Estatal está vinculado a empresas con sede en Madrid. Es decir, ⅔ de todo el dinero público se concentra en empresas madrileñas, 4 veces más de lo que le corresponde si tomamos como referencia su PIB.

En cuanto a la fiscalidad, Madrid se ha aprovechado de una situación estructural relativa al elevado número de empleados públicos y volumen de grandes empresas, aprovechando para generar una situación coyuntural a través de la reducción impositiva. La eliminación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, así como la reducción del IRPF, tiene varios efectos directos: favorece que las sedes de empresas –normalmente familiares– con sede en otras regiones españolas decidan instalarse en la Comunidad de Madrid, y eleva los costes de transacción para quienes quieren abandonarla, favoreciendo también los salarios altos, que ya de paso, tributan con menor progresividad que en otras comunidades autónomas.

En este sentido, las rebajas fiscales suponen, de acuerdo con el proyecto de presupuestos para 2024, una merma de los ingresos públicos de más de 6.500 Millones de euros, o, lo que es lo mismo, 979 € por madrileño, que se concentra, de forma especialmente relevante en las clases más acomodadas. A modo de ejemplo: sólo el 0,8% más rico de la población de la región tiene unos beneficios fiscales que suponen más del 55% del conjunto global de los ingresos perdidos por dicho impuesto. La población más rica se ahorra cada año impuestos por valor medio superior a los 730.000 euros.

Por supuesto, si esa fortuna lo es en forma de patrimonio empresarial, tributará en Madrid, pagará las nóminas en Madrid y, con certeza, consumirá también en Madrid, privando al resto del estado de la posibilidad de que la empresa se constituya en cualquier otro lugar.

Resulta, por tanto, fácil de entender, que las grandes fortunas y empresarios de nuestro país se vean fuertemente atraídas por una política de bonificaciones fiscales que, si bien beneficia a Madrid, perjudica al resto del país mediante lo que los ingleses denominan “race to the bottom”.

Sobre la posición geográfica y la concentración de universidades en la región, solamente los mencionaré como un elemento de evidente ventaja competitiva, ya que Barajas como centro de operaciones global y puerta de Europa a diversos continentes y culturas –Oriente Medio, África o Sudamérica–, así como el elevado volumen de universitarios, aportan sin duda un elemento de ventaja competitiva, únicamente comparable en nuestro país al área metropolitana de Barcelona.

Todo lo anterior no obsta, sin embargo, para constatar que la Región de Madrid es, en realidad, un lugar donde, cada vez más, se expulsa a los madrileños. De acuerdo con los datos de desigualdad del INE, la Comunidad de Madrid es, con mucha diferencia, la región de España con el mayor índice de GINI, más de un 13% superior a la media nacional. También es la región donde más diferencia hay en ingresos, y el decil 80 gana más de 3 veces más que el decir 20, superando la media nacional en un 20%.

La diferencia en esperanza de vida entre los barrios de Amposta (San Blas) y el Goloso (Fuencarral-El Pardo) es de 10 años de vida y, mientras los vecinos de El Viso disfrutan de una renta media anual de más de 113.000 euros anuales, los vecinos de San Cristóbal no llegan a los 17.800 por hogar.

Bucear en los “detalles” de la región conduce a entender que existen “muchos madrides” dentro de Madrid. Que vivir en la región más rica de España es una trampa donde sólo viven bien unos pocos.

El experimento neoliberal de casi tres décadas llevado a cabo por el PP, ha configurado una región a varias velocidades, donde sólo vivir en ella supone (para la inmensa mayoría) pagar un impuesto insoportable, y que quienes se lucran realmente de este modelo social lo hacen sobre las espaldas de toda España, pero sobre todo de los madrileños.

Madrid se parece cada vez más a un parque temático donde los ricos vienen a invertir y divertirse, y quienes quieren de verdad vivir aquí se ven expulsados, y con la única opción laboral, cada vez más precaria, de servirle las cañas a los clientes del parque.

 

 

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