
La libertad de expresión es fundamental para la existencia misma de la cultura, y para su expansión. Esa libertad está siendo seriamente amenazada; es más: incluso francamente reprimida, como sucede en Castilla y León. Ese retroceso contrasta con la labor que los socialistas están llevando a cabo en los diferentes ámbitos territoriales

En estos tiempos que vivimos tan convulsos, nada se escapa a los efectos del liberalismo, del pensamiento e ideologías extremas; la cultura tampoco. Como tampoco se escapó de la época de recortes; allí estuvo la cultura para ser la más recortada. Tristemente, los recortes ahora ya no son solo los económicos, sino que son más graves, porque lo que se recorta hoy en día es la misma esencia de la cultura, su propia libertad de expresión.
Una sociedad no puede ser libre cuando se la silencia, y la máxima expresión de una sociedad siempre se ha manifestado a través de su cultura y las artes en sus distintas manifestaciones. Porque la mayor libertad que podemos tener es la de nuestro pensamiento, que crece y se modela con la cultura y se enriquece con las sensaciones que el arte y el conocimiento pueden despertar en nosotros.
Por eso, es inaceptable que en una sociedad demócrata, en un estado de derecho, con una riqueza cultural y artística incalculable como la nuestra, sean atacados los fundamentos que la unen y caracterizan, su herencia cultural. Cuando se censura la cultura como está pasando en Castilla y León y otras comunidades autónomas y ayuntamientos donde ha llegado al poder la extrema derecha, se ataca la libertad, no sólo de expresión sino de pensamiento, y de emociones, porque se limita el acceso a la cultura, y por tanto a la libertad de crecer y disfrutar plenamente como personas.
Pero el mayor riesgo se encuentra en los pequeños municipios, donde las únicas opciones culturales son las que ofrecen sus ayuntamientos. Si se censura, se lastran los derechos de las personas; menos igualdad de oportunidades; más aislamiento; menos oportunidades de pensamiento y de disfrute vital.
Por ello, los y las socialistas hemos apostado siempre por una fuerte política cultural, acercándola a los municipios; dotándola de un Ministerio propio y no subordinándola a otras áreas de gestión. Apoyamos al sector cultural y cumplimos con compromisos históricos, como elaborar el Estatuto del Artista o aprobar, como acabamos de hacer, una ley de Enseñanzas Artísticas, la primera de la historia que va a garantizar una formación de calidad y con equidad a todo el sector, para seguir fomentando una de nuestras mejores marcas España: las artes y la cultura. Nunca cuestionaremos la libertad de pensamiento ni de expresión, ni entendemos la censura porque creemos firmemente en la verdadera libertad.
La derecha nunca ha contado con un apoyo comprometido del sector cultural, porque no merece su apoyo, porque su concepto de la cultura es censura y mutilar la libertad que la debe caracterizar. No se puede ser más incoherente con el liberalismo del que presumen y que tienen como hoja de ruta, y a la vez, privar de libertad a las personas para pensar y disfrutar, porque eso es vetar la CULTURA.