ARGUMENTOS PROGRESISTAS N.º 63, septiembre-noviembre 2025

CERRAR LA BRECHA DIGITAL ENTRE LA IZQUIERDA Y EL CAPITALISMO: UNA TAREA URGENTE PARA LA IZQUIERDA

Rezgar Akrawi (Investigador de izquierda, especializado en tecnología y cuestiones politicas) (https://en.wikipedia.org/wiki/Rezgar_Akrawi)

La digitalización –y sobre todo, la IA de manera gradual– tiene una penetración en la vida social, política y económica tan profunda y tan múltiple, que su dominio abre también grandes posibilidades de poder en todos esos ámbitos. La Derecha está muy bien posicionada al respecto, pues sus recursos económicos son en gran parte los que han permitido muchos de los avances en aplicaciones digitales. En cambio, la Izquierda ha tenido menos posibilidades. Por ello, es necesario hacer un esfuerzo, y no solo en herramientas; el punto de partida parece que debe ser una conciencia profunda y dispuesta a la acción

La lucha por la liberación socialista en el siglo XXI no puede depender de las herramientas del siglo anterior. En una época en la que los algoritmos dominan, la conciencia pública se gestiona a través de la inteligencia artificial y las políticas y visiones se moldean por los macrodatos, la izquierda se enfrenta a una pregunta fundamental: ¿cómo pueden movimientos organizados todavía con una lógica tradicional y herramientas de lucha anticuadas enfrentarse a un capitalismo digitalmente avanzado que ha alcanzado niveles tecnológicos sin precedentes?

Este texto no es solo un llamado a desarrollar nuevas herramientas, sino también una invitación a transformar la conciencia organizativa e intelectual hacia una comprensión más profunda del campo de batalla digital. No se trata simplemente de una brecha en habilidades técnicas, sino de una brecha en la conciencia de que el espacio digital ya no es neutral. Es un espacio de clase en todos los sentidos. El capitalismo controla, programa, organiza y somete. La izquierda, en contraste, sufre una disminución de presencia, una reducción del alcance de su influencia y, en algunos casos, una total ausencia de visión digital clara.

Esta introducción abre la puerta a una discusión más profunda sobre el papel central de la tecnología tanto en la dominación como en la liberación. Argumenta que superar la brecha digital ya no es un lujo organizativo, sino una necesidad para la supervivencia de la izquierda. La batalla ya no se libra solo en el terreno. También se está librando dentro de algoritmos, conciencias, datos y redes digitales.

Este artículo sirve como una contribución inicial a una visión socialista crítica sobre la inteligencia artificial desde la perspectiva de la izquierda digital. Considera tanto cómo la IA profundiza la dominación capitalista como cómo podría explorarse como una herramienta de liberación dentro de un marco socialista. No es solo un ejercicio teórico, sino un intento teórico-práctico de abrir un debate izquierdista sobre la inteligencia artificial y de ofrecer alternativas realistas para liberar la tecnología del control de los Estados poderosos y las corporaciones monopolísticas. Al menos, es una propuesta para definir y regular su papel a corto plazo, y orientarla al servicio de la justicia social, la igualdad y la democracia.

La lucha por la tecnología no es una lucha contra la ciencia misma, sino contra la monopolización de la ciencia por parte de fuerzas dominantes que la utilizan para maximizar beneficios y reforzar el control. La inteligencia artificial no debe considerarse una amenaza en sí misma, sino como un nuevo campo de batalla definido por el equilibrio de fuerzas sociales, políticas, económicas e intelectuales.

En tiempos de crisis, el capitalismo se reinventa y reestructura a sí mismo utilizando herramientas científicas y tecnológicas avanzadas que le permiten superar los desafíos sin alterar su núcleo explotador. Por ejemplo, durante la crisis financiera global de 2008, los gobiernos capitalistas utilizaron ciencia, tecnología y fondos públicos para rescatar la economía, permitiendo la continuidad del sistema financiero mientras trasladaban los costos del fracaso a la clase trabajadora. Del mismo modo, durante la pandemia de COVID-19 en 2020, muchos en la izquierda pensaron que el capitalismo entraba en una crisis terminal. Sin embargo, el capitalismo logró sobrevivir una vez más: los gobiernos y grandes corporaciones aceleraron el uso de la automatización, la inteligencia artificial y el trabajo remoto, lo que permitió que la economía capitalista persistiera con nuevos métodos, a pesar del confinamiento mundial. No obstante, este cambio condujo a una disminución de la dependencia del trabajo humano, a un aumento de los beneficios empresariales y a la extensión de la precariedad laboral o los despidos.

Estos desarrollos muestran cómo el capitalismo utiliza la ciencia y la tecnología como herramientas para superar sus crisis y reestructurarse para sobrevivir. Incluso toma prestados ciertos conceptos marxistas o socialistas, como la intervención estatal o el apoyo a los sectores marginados, pero solo temporalmente y con el único fin de estabilizar el sistema. Una vez superada la crisis, esas medidas se retiran y la explotación se reproduce con herramientas aún más sofisticadas.

Dadas las exigencias de la era digital, la izquierda debe aprender de esta flexibilidad y avance científico. No se trata de renunciar a sus valores emancipadores, sino de reformular y actualizar su discurso, herramientas y estrategias de forma científica para adaptarse al ritmo de los cambios acelerados. Esto incluye el uso de herramientas científicas modernas no solo para analizar con precisión las problemáticas sociales, económicas y políticas, sino también para crear un discurso político realista, basado en pruebas, y desarrollar mecanismos organizativos flexibles que amplíen la base social de la izquierda. Esto es especialmente importante para atraer a las generaciones jóvenes que han crecido en un mundo dominado por la tecnología.

Utilizar herramientas e ideas científicas desarrolladas por el capitalismo para la gestión de crisis no significa adoptar sus valores. Es una estrategia para aprovechar estas herramientas al servicio de la justicia social, la igualdad y la reducción de la desigualdad de clases. Es un paso hacia la construcción de un sistema socialista más humano y justo.

La primera revolución industrial transformó la producción material mediante el uso de las máquinas y el vapor, acelerando el crecimiento industrial y la explotación capitalista del proletariado en las fábricas. La segunda revolución amplió ese modelo mediante la electricidad y las líneas de montaje, aumentando la concentración del capital en manos de la burguesía. La tercera revolución industrial, basada en la informática y la comunicación, introdujo una nueva etapa de división del trabajo mediante la automatización digital y las computadoras, facilitando la comunicación humana y rompiendo con el monopolio de los medios. Ahora, la revolución digital —también llamada cuarta revolución industrial— introduce un nuevo salto que redefine las estructuras del conocimiento y del poder, y reconfigura las relaciones sociales, convirtiéndola en una nueva arena clave para la lucha de clases.

En esta era digital, el conocimiento, los datos y la información se han convertido en recursos esenciales de producción. Se están explotando para reforzar el control capitalista. Por ello, la propiedad de la tecnología y el control del flujo de la información se han convertido en factores vitales en el conflicto de clases contemporáneo. Los medios de producción ya no se limitan a las fábricas, oficinas o tierras. Los datos y los algoritmos son ahora instrumentos centrales para reproducir la hegemonía capitalista de forma invisible, mediante el control de la opinión pública y la orientación del comportamiento social.

A pesar de estos cambios profundos, la mayoría de las organizaciones de izquierda siguen rezagadas en el ámbito digital. Esto las sitúa en una posición de debilidad frente a la avanzada maquinaria capitalista digital. El problema no es solamente la falta de herramientas, sino también la ausencia de una visión política clara sobre el uso de la tecnología en la lucha. La brecha digital que afecta a la izquierda no se debe solo a la escasez de recursos, sino a una falta de conciencia profunda sobre el hecho de que la transformación digital se ha vuelto una condición existencial para sostener y desarrollar la lucha socialista. Sin herramientas digitales, la izquierda se asemeja a una «hormiga» enfrentándose a un «elefante». El capitalismo posee ahora una capacidad sin precedentes para controlar el espacio digital, moldear la conciencia pública, dirigir la información y reprimir cualquier movimiento alternativo. Si esta brecha persiste, la izquierda seguirá siendo víctima de exclusión y represión digital, limitando su capacidad de organización, influencia y de presentar sus alternativas humanistas.

Actualmente, la izquierda está perdiendo parte de la batalla porque aún trata la tecnología como una preocupación secundaria, en lugar de una arena central de la lucha de clases. Pero esta batalla no ha terminado. La victoria no vendrá de los eslóganes, sino de convertir la visión en programas concretos, basados en el uso consciente y eficaz de la tecnología, y en la creación de alternativas viables a la dominación digital capitalista. La izquierda no puede mantenerse a la defensiva. Debe implicarse activamente en la lucha tecnológica con una estrategia clara, siendo no solo usuaria de la tecnología, sino una fuerza que contribuya a redefinir su futuro.

Cuando la izquierda logre integrar la tecnología en su proyecto emancipador, podrá dejar atrás la marginalidad digital y convertirse en una fuerza organizativa dinámica, capaz de adaptarse a la era digital. Así podrá desarrollar herramientas y estrategias más eficaces para confrontar la dominación capitalista, y recuperar la iniciativa en las futuras batallas.

No obstante, por avanzada que sea la tecnología, jamás podrá sustituir a la organización humana consciente. La fuerza real de cualquier movimiento progresista de izquierda no reside únicamente en sus herramientas —aunque sean vitales—, sino en la fuerza humana organizada capaz de utilizarlas para lograr sus objetivos. La inteligencia artificial y la tecnología pueden potenciar la lucha, la organización y la movilización, pero jamás reemplazarán la solidaridad, la organización política ni la acción de base, que seguirán siendo los motores fundamentales del cambio real. Las herramientas digitales deben complementar —no reemplazar— la lucha política directa.

Como izquierda, aspiramos a presentar alternativas emancipadoras en múltiples ámbitos sociales: economía, justicia, derechos, igualdad y transformación socialista. Sin embargo, todavía carecemos de una visión digital de izquierda clara y completa para hacer frente a la dominación tecnológica capitalista, a pesar del papel determinante que esta ejerce en consolidar su ideología ante las generaciones futuras.

La principal lección dialéctica es que la tecnología no es una herramienta neutral, sino un campo de lucha de clases que debe ser abordado con conciencia científica y estratégica. La ciencia nunca ha sido una fuerza de progreso objetiva y pura; siempre ha dependido de quién la controla, cómo se utiliza y con qué fin. El problema no es la inteligencia artificial en sí, sino su monopolización por parte de los poderes capitalistas y su uso para profundizar el conflicto de clases.

Por tanto, la izquierda no debe limitarse a criticar la tecnología o su uso. Debe desarrollar sus propias alternativas progresistas. Debe proponer nuevos marcos para que la tecnología funcione bajo sistemas democráticos, transparentes y sometidos a supervisión social. La tecnología debe estar al servicio de objetivos humanistas, no solo del lucro y la explotación.

Esta batalla no se reduce a comprender la estructura del dominio digital. Se trata de penetrar la fortaleza digital del capitalismo, no de quedarse a sus puertas gritando desde fuera. Así como Marx y Engels convirtieron las ciencias de su tiempo en herramientas contra el capitalismo, la izquierda actual debe convertirse en una fuerza activa en este campo, y no una mera espectadora o usuaria sumisa dentro del sistema capitalista digital.

 

 

Este texto es la introducción del libro «Inteligencia Artificial Capitalista: desafíos para la izquierda y alternativas posibles», disponible gratuitamente en:

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