ARGUMENTOS PROGRESISTAS N.º 66, junio – agosto 2026

UNA PERIPECIA LLENA DE ENCRUCIJADAS

(RECORDANDO A FRANCISCO BUSTELO)

Antonio García Santesmases (Catedrático jubilado de Filosofía Política de la UNED)

Francisco Bustelo tuvo una trayectoria que parece discontinua, pero no sucede lo mismo con sus convicciones políticas. Desempeñó un protagonismo importante en la reconstrucción del PSOE, pero luego se enfrentó al sector de Felipe González y desempeñó un gran papel en la organización de la izquierda del partido. Es nombrado rector de la Universidad Complutense. Al percibir en el PSOE la resistencia al debate y el pluralismo internos por parte del líder, abandona el partido y se incorpora a Izquierda Unida, pero cuando ve en esta formación los mismos defectos, también la abandona. Bajo la Secretaría de Zapatero, vuelve al PSOE

En un número anterior de ARGUMENTOS reflexionaba acerca de la democracia interna dentro de los partidos políticos. Traía a colación la interesante reflexión de Albert Hirschman sobre los tres comportamientos que se dan dentro de las organizaciones políticas: los que optan por una lealtad incondicional a las siglas; los que apuestan por mantener una voz discordante contra viento y marea y los que, desesperados ante la inutilidad de mantener una posición minoritaria, optan por la salida de la organización.

Francisco Bustelo en un ejemplo paradigmático –lleno de interés para historiadores y analistas políticos– de alguien que vivió en distintos momentos de su biografía la tensión entre mantenerse fiel a las convicciones y ser leal a los compromisos orgánicos, optando en distintos momentos de su vida por oponerse a la dirección de las organizaciones en las que militaba, recurriendo en última instancia a la salida de las mismas. Para hacer más apasionante su periplo hay que resaltar que éste concluye volviendo a lo organización que había abandonado en momentos en que la política desarrollada coincidía con sus principios.

Para seguir esta peripecia vital, nada mejor que volver a releer su obra La izquierda imperfecta. Memorias de un político frustrado, de 1996, y La historia de España y el franquismo, del 2006. En ambos libros, especialmente en el primero, pero también en las últimas páginas del segundo, da cuenta de un recorrido biográfico que ayuda a conocer la historia del socialismo y del conjunto de la izquierda desde aquellos lejanos años cincuenta en la que se fragua la primera rebelión de los estudiantes en contra de la dictadura.

I.- LA GENERACION DEL 56

Como sabemos, la derrota de republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y nacionalistas periféricos se salda con una nueva derrota tras el desenlace de la Segunda Guerra Mundial. La esperanza de un final de la dictadura de Franco se salda con el fracaso. Se impone la lógica de la guerra fría, y el régimen de Franco es legitimado por el apoyo de la administración norteamericana a cambio de la presencia de bases militares en nuestro país. Son momentos trágicos en los que los exiliados constatan que hay que deshacer las maletas –esas maletas siempre dispuestas para volver a la patria perdida– y hacerse a la idea de que la dictadura se consolida. Puede desgraciadamente haber Franco por mucho tiempo.

En ese clima de dolor, de frustración y de desesperanza, fue decisivo que un puñado de estudiantes, hijos de los vencedores y de los vencidos, se posicionara contra el régimen y apostara por la reconciliación nacional. España no podía ni debía seguir con el clima guerra civilista propiciado por la dictadura. Entre aquellos estudiantes estaba Francisco Bustelo intentando articular una agrupación socialista universitaria, que coincidiera, pero a su vez se diferenciara, de la estrategia del PC. No era fácil, y hubo conflictos por la recurrente política comunista de infiltrar cuadros dentro de la organización socialista. Como recordará años después Bustelo, cuando hablaba con Jorje Semprún, éste estaba informado de las posiciones de los socialistas por los topos que tenía dentro de la organización.

Esta política traía los peores recuerdos de las querellas de socialistas y comunistas durante la guerra civil. Los dirigentes del PSOE en el exilio eran contrarios a cualquier política de unidad de acción con los comunistas; los jóvenes del interior eran conscientes de la imposibilidad de aceptar esa estrategia sí se quería tener alguna operatividad.

Bustelo da cuenta de su relación con Indalecio Prieto y con Luís Araquistain, con Luis Jiménez de Asúa y con Andrés Saborit. Sus memorias están llenas de interés acerca de los debates con el exilio y de su relación con Miguel Sánchez Mazas, Antonio Amat, Vicente Girbau, Juan Manuel Kindelán y otros socialistas de su generación.

Estas relaciones se intensificarán por los años de exilio en París y en Ginebra, trabajando como traductor de naciones unidas. En todos estos momentos en los que trata a eminentes políticos republicanos como Pablo de Azcárate o Marcelino Pascua, se va produciendo un alejamiento de la política orgánica por no poder secundar las directrices del exilio. Estamos ante la primera salida.

II.- LOS AÑOS DE LA TRANSICION Y EL PROTAGONISMO EN EL 28 CONGRESO DEL PSOE

Vuelve a España para iniciar una carrera académica que le permitirá ganar la cátedra de Historia Económica de la Universidad de Santiago de Compostela. Son los años en los que se incorpora a la ejecutiva del PSOE en el congreso de Suresnes en 1974. Años en los que volverá a la cárcel de Carabanchel tras el Primero de Mayo de 1975. En ella, junto a Fernando Baeza, coincidirá con los dirigentes del 1.001 que están en prisión. Son años en los que se va reestructurando el Partido Socialista. Bustelo y su mujer, María Gómez de Mendoza, serán decisivos para la puesta en marcha de la Agrupación socialista de Chamberí en Madrid.

Son años de choque entre la dirección del PSOE elegida en Suresnes y los dirigentes del PSOE madrileño que optan por abandonar la ejecutiva. Tanto Pablo Castellano como Francisco Bustelo han dado cuenta en sus memorias de todos los avatares de aquella época.

El momento culminante de aquellos enfrentamientos se produce en el 28 congreso. Hoy disponemos de magníficos libros sobre lo ocurrido entonces, como el estudio de Guillermo León Peleando a la contra. Historia de izquierda socialista y por el libro acerca de los cuarenta años de nuestra Corriente, coordinado por Manolo de la Rocha.

Por citar dos recuerdos personales. Yo militaba y milito en la agrupación socialista de Chamberí. Siempre recordaré aquella tremenda asamblea en la que los felipistas querían conseguir una reprobación a la gestión de los delegados encabezados por Bustelo en el congreso federal. Era el colofón a una campaña terrible de desprestigio a su persona, de críticas acerbas en los medios de comunicación y de estigmatización de las posiciones de izquierda.

Pero a pesar de ello el socialismo madrileño logró resistir y fue donde, con el inestimable apoyo de compañeros de Valencia y de Jaén, de Cordoba y de Barcelona, de Canarias y de Baleares, se fue construyendo Izquierda Socialista.

Juan Antonio Barrio de Penagos y José Antonio Elola Olaso fueron decisivos en mantener el apoyo de los socialistas madrileños a Bustelo. A pesar de todo, como en seguida veremos, había un dolor profundo en Bustelo, que antes o después emergería.

III.- RECTOR DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE

Releyendo estos días sus memorias, creo que se puede afirmar que fueron lo años más felices políticamente de Bustelo. El magnífico equipo rectoral con el que contaba, con señalados izquierdistas como Juan Trías y Roberto Mesa en su seno, con prestigiosos catedráticos como Antonio Bonet y con insignes economistas como Jaime Terceiro, le permitió realizar una gestión donde sobresale el recuerdo y la reivindicación del exilio, con la medalla de oro de la universidad al Presidente de la República en el exilio, Claudio Sánchez Albornoz, y al poeta Rafael Alberti.

Son los años en los que deja atrás las batallas orgánicas dentro del PSOE y no se incorpora a las tareas de Izquierda Socialista. Está volcado en la tarea universitaria, y creo que ello le permite olvidarse de los sinsabores y las amarguras de aquel terrible verano del 79.

IV.- INCORPORACION A IZQUIERDA UNIDA

Deja el rectorado en 1984, y en septiembre de 1989 decide abandonar el PSOE e incorporarse a Izquierda Unida. Retengamos la fecha. Ya han pasado el referéndum de la OTAN de 1986 y el 14 de diciembre del 88. En esta ocasión, izquierda Unida sí logra, con el liderazgo de Anguita, incrementar sus escaños. Inmediatamente se producirán cambios decisivos en la escena internacional. Cae el muro de Berlín, van cayendo las dictaduras del pacto de Varsovia, se produce la unidad alemana, y en 1991 el golpe en la Unión Soviética. A los pocos meses desaparece la Unión Soviética. Emerge la federación rusa con Yeltsin y se da por concluida la apuesta de Gorbachov por la perestroika.

Todo este vendaval geopolítico plantea la cuestión de si tiene sentido mantener la existencia de los partidos comunistas. En Italia, una parte mayoritaria opta por crear el Partido Democrático de la Izquierda, mientras la opción minoritaria creará Refundación Comunista. En España, Izquierda Unida se articula como una federación de partidos. La propuesta de disolver el PCE en Izquierda Unida provoca la dimisión de Julio Anguita y la convocatoria de una Asamblea en la que confrontan las posiciones de Anguita y de Sartorius.

El hecho es que Bustelo, al igual que había chocado con el liderazgo de Felipe González que exigía una ejecutiva monolítica, vuelve a chocar con el liderazgo de Anguita por apreciar el mismo tipo de liderazgo que reclama incondicionalidad y rehúye el pluralismo.

Así como en septiembre del 89 había manifestado públicamente su abandono del PSOE, en 1993 silentemente decide abandonar izquierda Unida. Sólo en 1996 da cuenta de lo ocurrido en su libro de memorias, pero en aquel momento, con el final terrible del felipismo en 1996 no hay tiempo para analizar el pasado; en aquella época con políticos procesados y después condenados, muy pocos dieron importancia a aquella obra. Eran tiempos muy duros y no había espacio para la memoria.

V.- RETORNO AL PSOE EN LA EPOCA DE ZAPATERO

Entre los motivos que manifestó para proceder al abandono del PSOE en 1989, estaba la frustración por la imposibilidad de articular un partido realmente plural. El mismo motivo vuelve a aparecer en la salida de Izquierda Unida. Si alguien ha combatido la práctica de articular las organizaciones políticas como máquinas al servicio de los líderes, ha sido Francisco Bustelo. Siempre ha defendido el debate, la pluralidad interna y el esfuerzo por contar a la hora de tomar decisiones.

Siempre elogió la perseverancia de Izquierda Socialista por mantenerse fiel a sus principios, sin dejarse contaminar por el felipismo, pero no dejó de constatar el papel excesivamente minoritario y testimonial de la corriente. Su apuesta por Izquierda Unida se vinculaba a la necesidad de crear algo nuevo, que fuera realmente plural y donde se pudiera influir desde un núcleo que no fuera testimonial.

Vuelve al PSOE cuando ya ha cumplido más de ochenta años y vuelve por coincidir con las políticas realizadas en la primera legislatura de retirada de las tropas de Irak, de legalización del matrimonio homosexual y de aprobación de política de recuperación de la memoria histórica con la que siempre se sintió identificado. Quizás vuelve también por un deseo sentimental de reencontrarse con su biografía.

Una peripecia tan llena de encrucijadas, de entusiasmos y decepciones, de entradas y salidas, refleja una extraordinaria vocación política. Francisco Bustelo será recordado por algunos como representante de aquellos estudiantes que dan un paso decisivo en 1956; por otros, como el hombre que se enfrentó aquella noche al aparato felipista en el 28 congreso. No faltarán los que retengan su gestión como rector de la Complutense o su entusiasmo en la campaña de Izquierda Unida en 1989. Yo siempre recordaré su entereza, su dignidad y su aplomo en aquella asamblea de mayo del 79 en la agrupación socialista de Chamberí cuando las huestes felipistas trataron de hundirlo. No lo logaron. Su aplomo y el apoyo de María Gómez de Mendoza, de Paquita, nuestra posterior presidenta de la agrupación, de José Antonio Elola, y sobre todo la habilidad, perseverancia y capacidad política de Juan Antonio Barrio, lo impidieron. Paradójicamente todos ellos logarían que fuera Chamberí el buque insignia de Izquierda Socialista en la FSM durante muchos años. Al rendir homenaje a Franciso Bustelo quiero hacerlo también a todos los que hicieron posible aquel milagro.

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